Tierra (elemento)

El elemento tierra (del latín terra)[1] junto con el fuego, el agua y el aire, es uno de los cuatro elementos de las cosmogonías tradicionales en Occidente y está presente en todas las religiones y sus rituales, en la filosofía esotérica, en la alquimia y en la astrología. Se considera «pasivo y femenino», al igual que el elemento agua, frente al aire y el fuego, «activos y masculinos».[2]
| Analogía | Correspondencia de la tierra |
|---|---|
| Representa | estabilidad, estructura, lo material y perseverancia[3] |
| Cualidades físicas | frío y seco[4] |
| Sólido platónico | el cubo o hexaedro, cuyas bases cuadradas y regulares ofrecen la mayor estabilidad, inmovilidad y resistencia[5] |
| Signos | Tauro, Virgo y Capricornio, que forman la triplicidad de tierra[6] |
| Humor y temperamento | bilis negra y temperamento melancólico[7] |
| Microcosmos medieval | la melancolía y la carne, los músculos y los huesos[8] |
| Sentido corporal | el olfato, que percibe las partículas sólidas que emanan de los cuerpos terrestres[9] |
| Elemental | el gnomo o pigmeo, ser mitológico que se desplaza y habita en el interior de las rocas y el suelo[10] |
| Función psicológica | la sensación, que prioriza la percepción factual de la realidad a través de los órganos sensoriales físicos[11] |
| Proceso alquímico | coagulatio, la fijación, condensación y solidificación de sustancias en una forma física densa[12] |
| Naturaleza intrínseca | pasivo y femenino[13] |
| Estación y orientación | el invierno y el punto cardinal norte, relacionados con el frío absoluto y el letargo de la tierra[14] |
| Imaginación poética | el descanso, la solidez, la resistencia mineral y la voluntad de permanencia[15] |
Orígenes del simbolismo del elemento tierra
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En muchas cosmogonías, la tierra y el cielo son los dos elementos básicos; así, el cielo (principio activo) al fecundar a la tierra (principio pasivo) dio existencia a la naturaleza. En este proceso, la tierra asume el papel de elemento femenino, receptivo y nutricio: la «Madre Tierra», «Señora de la Naturaleza» o «Diosa madre». Para los pueblos neolíticos la tierra da el ser, es la matriz universal,[nota 1]
En los pancha maja-bhuta (cinco grandes elementos), del hinduismo y budismo temprano la tierra es pritiví o bhumi. También es uno de los cinco movimientos o fases del Wu Xing, formando la base del Metal según el ciclo de generación (cheng) y como recipiente del agua según el ciclo de dominación (ko). El Mahāyāna, a su vez, diferencia diez tierras (bhumi), cada una correspondiente a una perfección: tierra inmaculada/moralidad, tierra inmaculada/paciencia...[16]
Otro aspecto del elemento tierra lo relaciona con los ritos de inhumación, en el sentido de reintegración al seno de la madre, partiendo de la convicción de que «la tierra devolverá la vida» del mismo modo que ya la dio una vez (el cuerpo enterrado está destinado a renacer).[17] Los sioux, por ejemplo, distinguen estos dos aspectos en una sentencia sencilla: «La tierra es vuestra abuela y madre».[16]
Los griegos
[editar]En Occidente, el elemento tierra fue definido por primera vez como arché principal por Jenófanes.[nota 2] Más tarde, en la descripción de los cuatro humores corporales por Hipócrates, «la tierra es la bilis negra o melancolía».
Por su parte, Platón, aceptando los cuatro elementos propuestos por Empédocles, propuso en su Timeo, que el cuerpo geométrico asociado a la tierra es el cubo (que el cubo sea el único de estos poliedros que encaja perfectamente con otros explicaría la naturaleza sólida de la tierra).[18] Su discípulo Aristóteles desarrolló una teoría diferente para los elementos, que en estado de reposo veía estructurados concéntricamente en el centro del universo formando la esfera sublunar. La tierra se encontraría en el lugar central, rodeada de agua. Según los pares duales de cualidades que definió Aristóteles, las características de la tierra eran la frialdad y la sequedad.
La tierra en la iconografía cristiana
[editar]Tomando algunos aspectos iconográficos de la cábala, el cristianismo identifica el elemento tierra con el arcángel Uriel y el evangelista San Lucas (con su animal simbólico de tierra: el toro).
Véase también
[editar]Notas
[editar]- ↑ Toda la simbología relacionada con la agricultura adquiere paralelismos sexuales (fecundidad terrena versus fecundidad humana).
- ↑ Según Jenófanes, todo se destruye periódicamente volviendo al barro primitivo, a partir del cual vuelven a salir nuevas formas indefinidamente. Sin embargo, el ser permanece siempre en la misma unidad inmutable. Más tarde Empédocles de Agrigento estableció que eran cuatro las «raíces» de la naturaleza: fuego, aire, agua y tierra: los cuatro elementos de la filosofía clásica.
Referencias
[editar]- ↑ ASALE, RAE-. «tierra | Diccionario de la lengua española». «Diccionario de la lengua española» - Edición del Tricentenario. Consultado el 24 de julio de 2026.
- ↑ Juan Eduardo Cirlot, Diccionario de Símbolos, p. 181.
- ↑ Juan Eduardo Cirlot: Diccionario de símbolos. Ediciones Siruela, 2018. pp. 441-443
- ↑ Aristóteles: Acerca de la generación y la corrupción. Editorial Gredos, 1995
- ↑ Platón: Timeo. Editorial Gredos, 1992. 55e
- ↑ Stephen Arroyo: Astrología, psicología y los cuatro elementos. Editorial Kier, 2003
- ↑ Hipócrates: Sobre la naturaleza del hombre. Editorial Gredos, 2003
- ↑ Isidoro de Sevilla: Etimologías. BAC, 1982. Libro IV
- ↑ Aristóteles: De Anima. Editorial Gredos, 1978. Libro II, Cap. 9
- ↑ Paracelso: Libro de las ninfas, los silfos, los pigmeos, las salamandras y los demás espíritus. Obelisco, 2007
- ↑ Carl Gustav Jung: Tipos psicológicos. Editorial Trotta, 2013
- ↑ Edinger, Edward F.: Anatomía de la psique: Simbolismo alquímico en psicoterapia. Editorial Kier, 1995. pp. 32-35
- ↑ Martin Ruland: Lexicon Alchemiae, 1612
- ↑ William Lilly: Astrología cristiana. Ediciones Obelisco, 2005
- ↑ Gaston Bachelard: La tierra y los ensueños de la voluntad. Fondo de Cultura Económica, 1948
- 1 2 Pierre Riffard, Diccionario de esoterismo, p. 388.
- ↑ Federico Revilla, Diccionario de iconografía, p. 359.
- ↑ Vlastos, Gregory (2006). El universo de Platón: Timeo (cap. 22 y 23) pp. 66 a 82. Las Vegas: Parménides. ISBN 9781930972131.
Bibliografía
[editar]- Revilla, Federico (1990). Diccionario de Iconografía. Madrid: Ediciones Cátedra. ISBN 84-376-0929-1.
- Cirlot, Juan-Eduardo (1991). Diccionario de Símbolos. Barcelona: Editorial Labor. ISBN 9788433535047.
- Riffard, Pierre (1987). Diccionario de esoterismo. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-0237-X.