Ya había mencionado antes cuanto me gusta el
mahou shoujo aun siendo hombre y aun estando fuera completamente del
target de edad de estas series; sin embargo,
Hearcatch! parece ser una excepción a la regla: si bien es cierto que sigue todos los clichés habidos y por haber del género, también la serie se siente fresca y diferente gracias al enfoque y desarrollo de personajes que hicieron en esta serie.
La historia, como en todo
Mahou Shoujo, comienza con Tsubomi, una niña de cabello rosa que es fanática de las flores y es transferida a una nueva ciudad en una nueva escuela. A su vez, los
Desertians (los malos del cuento) tienen una pelea en el cielo contra
Cure Moonlight, quien defiende todo cuanto es bueno
y jotito. Ante el agresivo ataque de los enemigos, Moonlight se sacrifica para salvar al Arbol de la Vida y envía a las hadas, Coffret y Siphre a buscar a la siguiente Precure, quien resulta ser nada más y nada menos que Tsubomi. La historia nunca llega a ser tan oscura o densa como
Madoka (heck! nada nunca será tan oscuro como Madoka!) y siempre se mantiene en el lado infantil y en la resolución vía Deus Ex Machina en todos los capítulos. Sin embargo, cabe aclarar que para ser una serie de niños no minimiza a su audiencia y menos minimiza el tratamiento de los temas, que aunque no son desgarradores, si se muestran de forma inteligente y realista.
La animación y la música son excelentes. De hecho, una de las razones por las que comencé a verlo fue por que el estudio que realiza Heartcatch! es el mismo estudio que esta realizando
Saint Seiya Omega. No quiero saltar a SSO hasta que no haya visto el trabajo anterior del grupo para poder tener una referencia y hacer una crítica más favorable; sin embargo, la calidad de la animación (salvo en contadas excepciones) es bastante buena, dinámica, diferente y atractiva, muy bien realizada para el sector al que va dirigido. La música hace un buen acompañamiento y es bastante fresca y original, poperona con sus ratos de jazzeo pero sin lugar a dudas comercial y light. Lo que me parece destacable de la música es el segundo ending: la canción es totalmente en el estilo
gospel mezclado con j-pop lo cual me pareció curioso, pues el gospel es un género complejo de lograr (bastante elitista en ocasiones) y además, es un género que no esperaría ver mezclado en una serie para niñas.
Sin embargo, lo que realmente me ha atrapado de
Heartcatch! Precure es el manejo de personajes.
Uno de mis grandes problemas con la televisión para chavitos y adolescentes es su pretensión. Hace poco hice una rabieta con
Glee (específico en el capítulo donde sale Matt Bommer) por que me pareció increíblemente pretencioso y estúpido la forma en la que los escritores metieron casi con calzador el fenómeno del "driving + texting" y más aún como de la nada la protagonista que sufre el choque debido a manejar y mensajear se halla, -al comienzo de ese capitulo-, cantando de felicidad de lo adaptada que esta en su silla de ruedas, cuando en realidad creo que un personaje que sufre un cambio tan radical (y siendo un personaje tan emocional) estaría al borde de la depresión ante los cambios o mínimo en shock.
Hearcatch! también tiene lo suyo en este sentido pedagógico, centrado en su realidad contextual: en uno de los capítulos, uno de los compañeros de Tsubomi intenta vencer una carrera, pero hace trampa. El chico gana la carrera y es idolatrado por todos sus compañeros; sin embargo su conciencia no lo deja tranquilo y es lo que lo lleva a volverse el monstruo de la semana. El cambio catártico que tiene este personaje se logra cuando Tsubomi le indica que se necesita muchas agallas para vencer la carrera, pero más agallas aún para aceptar que hizo trampa; lo cual lleva al chico a aceptar, con mucha dificultad, que hizo trampa pero que volverá a intentar ganar la carrera, esta vez apoyado por todos sus compañeros.
¿La diferencia entre ambos?
Como los personajes se adaptan a estos cambios. En
Heartcatch! el chavito tiene un duelo interno bastante grave e intenso (para su edad) en el cual simplemente no sabe si lo que hizo es correcto. Se siente mal y lo esconde y al final vemos como el personaje aun sufriendo este problema, es apoyado por Tsubomi para enfrentarlo. El personaje nunca deja de temer y no es sino hasta que Tsubomi lo encara con la realidad que el personaje aprende algo.
Glee por su parte no demuestra esto: el evento puede ser un hito en la vida del personaje, pero da la apariencia que no lo es; en todo caso, da más bien la apariencia de "Mary Sue" al personaje dado que un problema que debería ser grande para ella, lo enfrenta y lo minimiza de forma bastante sencilla. Al mostrar una visión bastante amplia de como el personaje actúa en una realidad contextual bien cimentada, es posible lograr que la audiencia se sienta reflejada y con ello, analice si sus acciones en la realidad que viven son las mejores. Claro que ninguna de las dos formas nos asegura ningún cambio en el comportamiento, sin embargo, creo que es bastante más factible lograrlo con el ejemplo de Heartcatch! que con él de Glee.
Creo que esta es una de las cosas que hacen a
Heartcatch! Precure una delicia: Aún siendo una historia para niños, no deshace las reglas de la buena escritura y el buen manejo de personajes; aún para aquellos que son circunstanciales. Es evidente que le quieren sacar todo el jugo mercántil que puedan; se nota en la enorme cantidad de objetos que hicieron para el anime y que venderán como juguetes; no obstante, la serie se mantiene estable y cohesiva entre los fines comerciales y los fines artísticos.