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Qué ver en Contamina
A orillas del río Jalón y a los pies de la Sierra de Cetina, se alza Contamina, un tranquilo pueblo aragonés de raíces medievales que conserva el encanto de los lugares donde el tiempo parece detenerse. Su historia está marcada por su posición estratégica: durante siglos, este paso natural entre la Meseta y el valle del Ebro formó parte de la antigua calzada romana que unía Caesaraugusta (Zaragoza) con Emerita Augusta (Mérida). Con el tiempo, aquel trazado se transformó en el Camino Real, la vía que comunicaba la corte con Zaragoza y que todavía hoy recuerda la calle Real, eje principal del casco urbano.
El corazón del pueblo está presidido por la iglesia de San Bartolomé, un elegante templo barroco del siglo XVI construido en tapial y ladrillo. En su interior se conserva un retablo renacentista realizado por la Escuela Aragonesa, donde se narran escenas de la vida del santo. A las afueras, el peirón de San Isidro, declarado Bien de Interés Cultural, completa el conjunto monumental y refleja la profunda tradición rural de la zona.
Contamina es también un destino ideal para los amantes de la tranquilidad y el senderismo. Sus alrededores ofrecen suaves rutas entre campos de cereal, huertas fértiles y acequias que acompañan el curso del Jalón. Desde el pueblo parte el sendero local SL-Z 34, que conecta con Alhama de Aragón, y muy cerca discurre el Camino del Cid (GR-160), una de las rutas histórico-culturales más emblemáticas de España.
Durante el año, el pueblo celebra con alegría sus fiestas en honor a San Bartolomé (24 de agosto) y a la Virgen del Rosario (primer domingo de octubre), además de las tradicionales romerías de San Juan Niño y San Lorenzo, en las que se mezclan devoción y convivencia.
Pasear por Contamina es dejarse envolver por la calma de sus calles empedradas, el rumor del río y la sensación de estar en un lugar donde la historia sigue viva. Un pequeño oasis de paz en pleno Camino del Cid, perfecto para detenerse, desconectar y disfrutar de la autenticidad rural aragonesa.

